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Victor no veía y lo gritaba. Sus ojos se chocaban con un fondo blanco inexplicable. sus manos se volvían su visión y sus pies su nueva guía.
Estaba descubriendo cosas nuevas, los muebles tenían puntas filosas, el piso era rasposo y su cama era muy grande que hasta entraba más de uno.
y así fue, con sus pasos lentos y torpes, a buscar una nueva belleza.