Terriblemente, Franco sintió que el vaso se deslizaba de su mano. Pero mientras incesantes cosas sucedían.
En ese medio segundo de adrenalina por salvar un pedazo de vidrio, alguien se animo a lentirizar la camara imaginaria que recordaría tal momento.
Franco se sentía Leo estirando la mano a Rose en tal film y Yesy en Willy queriendo salvar el mundo por un animalsito. Pero era un simple vaso. De un bar. Transparente. Sin ningún contenido.
Sintió que lo perdía, mas su agil pie lo supo detener, pero el fin de tal recipiente ya no lo cumplia.
corta vida la del vaso.
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